domingo, 13 de agosto de 2023

YIN - YANG

 









Yin y yang (o yin-yang) es un concepto relacional complejo en la cultura china que se ha desarrollado durante miles de años. En pocas palabras, el significado de yin y yang es que el universo está gobernado por una dualidad cósmica, conjuntos de dos principios opuestos y complementarios o energías cósmicas que se pueden observar en la naturaleza.

 

La filosofía yin-yang dice que el universo está compuesto de fuerzas complementarias y en competencia de la oscuridad y la luz, el sol y la luna, lo masculino y lo femenino.

 

La filosofía tiene al menos 3.500 años, se analiza en el texto del siglo IX a. C. conocido como I Ching o Libro de los cambios, e influye en las filosofías del taoísmo y el confucianismo.

 

El símbolo yin-yang está relacionado con el antiguo método utilizado para rastrear los movimientos del sol, la luna y las estrellas durante todo el año.

En términos generales, el yin se caracteriza como una energía interna que es femenina, tranquila, oscura y negativa. Por otro lado, el yang se caracteriza como energía externa, masculina, cálida, brillante y positiva.

 

Los elementos yin y yang vienen en pares, como la luna y el sol, femenino y masculino, oscuro y brillante, frío y caliente, pasivo y activo, etc., pero tenga en cuenta que yin y yang no son términos estáticos o mutuamente excluyentes. Si bien el mundo está compuesto por muchas fuerzas diferentes, a veces opuestas, estas pueden coexistir e incluso complementarse entre sí. A veces, las fuerzas de naturaleza opuesta incluso dependen unas de otras para existir. La naturaleza del yin-yang radica en el intercambio y la interacción de los dos componentes. La alternancia del día y la noche es solo un ejemplo: no puede haber sombra sin luz.

 

El equilibrio del yin y el yang es importante. Si el yin es más fuerte, el yang será más débil y viceversa. Yin y yang pueden intercambiarse bajo ciertas condiciones, por lo que generalmente no son solo yin y yang. En otras palabras, los elementos yin pueden contener ciertas partes de yang, y yang puede tener algunos componentes de yin. Se percibe que este equilibrio de yin y yang existe en todo.

 

El símbolo del yin-yang (también conocido como el símbolo del Tai Chi) consiste en un círculo dividido en dos mitades por una línea curva. La mitad del círculo es negra, por lo general representa el lado yin; el otro es blanco, para el lado yang. Un punto de cada color está situado cerca del centro de la otra mitad. Las dos mitades se entrelazan así en una curva en forma de espiral que divide el todo en semicírculos, y los pequeños puntos representan la idea de que ambos lados llevan la semilla del otro.

 

El punto blanco en el área negra y el punto negro en el área blanca connotan coexistencia y unidad de opuestos para formar un todo. La línea curva significa que no hay separaciones absolutas entre los dos opuestos. El símbolo yin-yang, entonces, encarna ambos lados: dualidad, paradoja, unidad en la diversidad, cambio y armonía.

 

El concepto de yin-yang tiene una larga historia. Hay muchos registros escritos sobre el yin y el yang, algunos que datan de la dinastía Yin (alrededor de 1400-1100 a. C.) y la dinastía Zhou occidental (1100-771 a. C.).

 

Los registros más antiguos del principio yin-yang se encuentran en el Zhouyi, también llamado I Ching o Libro de los Cambios, que fue escrito por el rey Wen en el siglo IX a. C. durante la dinastía Zhou Occidental.

 

  Este conjunto se basa en la cosmología taoísta para representar los principios fundamentales de la realidad, vista como una gama de ocho conceptos interrelacionados; como se usa en el Feng Shui y el I Ching. Esta versión (luego cielo) es la que utiliza la brújula Luo Pan que se utiliza en el Feng Shui para analizar el movimiento del Qi que nos afecta. 

 

Los trigramas corresponden a los cinco elementos, a la astronomía, la astrología, la geografía, la geomancia, la anatomía, la familia y más. La porción Jing de Zhouyi habla particularmente sobre el flujo de yin y yang en la naturaleza. El concepto se hizo cada vez más popular durante el Período de Primavera y Otoño (770-476 a. C.) y el Período de los Reinos Combatientes (475-221 a. C.) en la historia china antigua.

 

La idea ha influido durante miles de años en los filósofos chinos, incluidos los eruditos asociados con el taoísmo, como Lao Tzu (571–447 a. C.) y el confucianismo, como el propio Confucio (557–479 a. C.). Es la base de las artes marciales asiáticas, la medicina, la ciencia, la literatura, la política, el comportamiento diario, las creencias y las actividades intelectuales.

 

El origen del símbolo yin-yang se encuentra en el antiguo sistema chino de cronometraje de usar un palo para medir las longitudes cambiantes de las sombras durante el año solar; fue inventado en China hace al menos 600 a. C. De hecho, algunos han sugerido que el símbolo yin-yang se aproxima mucho a una representación gráfica del cambio diario de la longitud de la sombra de un polo durante el año. Yang comienza en el solsticio de invierno e indica el comienzo del período cuando la luz del día domina sobre la oscuridad. y por lo tanto se asocia con el sol. El yin comienza en el solsticio de verano y representa el dominio de la oscuridad sobre la luz del día y está asociado con la luna.

 

Yin-yang también representa la observación de la sombra de la tierra en la luna y el registro de la posición de la constelación de la Osa Mayor a lo largo del año. Estas observaciones constituyen los cuatro puntos de la brújula: el sol sale por el este y se pone por el oeste, la dirección de la sombra más corta medida es el sur y, de noche, la estrella polar apunta al norte.

 

El yin y el yang están fundamentalmente conectados con el ciclo anual de la tierra alrededor del sol y las cuatro estaciones resultantes.

 

Los principios del yin y el yang son una parte importante de Huangdi Neijing o el Clásico de Medicina del Emperador Amarillo. Escrito hace unos 2000 años, es el libro médico chino más antiguo. Se cree que para estar saludable, uno necesita equilibrar las fuerzas yin y yang dentro de su propio cuerpo.

 

Yin y yang siguen siendo importantes hoy en día en la medicina tradicional china.

 

Referencias adicionales


-       Colmillo, Tony. "Yin Yang: una nueva perspectiva de la cultura". Revisión de gestión y organización 8.1 (2015): 25–50.


-       Jaeger, Stefan. "Un enfoque geomédico de la medicina china: el origen del símbolo Yin-Yang". En "Avances Recientes en Teorías y Prácticas de la Medicina China". ed. Haixue


-       Kuang. Open Intech, 2011.

-       Sôma, Mitsuru, Kin-aki Kawabata y Kiyotaka Tanikawa. "Unidades de tiempo en la antigua China y Japón". Publicaciones de la Sociedad Astronómica de Japón, pp: 887–904, 2004.















sábado, 29 de julio de 2023

EL LEGADO DE LOS SUMERIOS

 














Podemos encontrar curioso el hecho de dividir las horas en 60 minutos y los días en 24 horas:

¿por qué no un múltiplo de 10 o de 12?

Por decirlo de forma sencilla,

la respuesta a esta pregunta es que los "inventores" del tiempo no operaban con un sistema decimal (base 10) ni duodecimal (base 12), sino con un sistema sexagesimal (base 60).

Para un pueblo tan innovador como los antiguos sumerios, los primeros en dividir los movimientos del cielo en intervalos mensurables, 60 era el número perfecto.

 

El número 60 puede dividirse en 1, 2, 3, 4, 5, 6, 10, 12, 15, 20 y 30 partes iguales.

 

La cosa no queda ahí, ya que además los astrónomos sumerios creían que el año tenía 360 días, un número que es exactamente seis veces 60.

 

El imperio sumerio finalmente cayó, pero a pesar de todo, el mundo ha seguido utilizando desde hace más de 5.000 años la configuración del tiempo inventada por los sumerios.

 

Muchas antiguas civilizaciones tenían un concepto tosco del paso del tiempo.

 

Evidentemente, el día empezaba cuando salía el sol y la noche cuando se ponía. Pero el paso de semanas, meses y años no era tan obvio. Sin embargo, estos ciclos también habían sido esbozados por los pueblos de la antigüedad.

 

Un mes era la duración de un ciclo lunar completo, mientras que una semana era el tiempo que transcurría en una fase del ciclo lunar.

 

El año podía calcularse basándose en la sucesión de las estaciones y la posición relativa del sol.

Cuando se consiguió determinar el cénit del sol, los estudiosos de la antigüedad pudieron contabilizar el número de amaneceres/ocasos que pasaban hasta que el sol alcanzaba su cénit de nuevo.

 

De este modo, los antiguos egipcios, mayas y babilonios, ente otros, determinaron que el año tenía 360 días.

Pero fueron los astrónomos y matemáticos sumerios los primeros en dividir sistemáticamente el paso del tiempo.

 

Su concepción fue ampliamente aceptada y se extendió por toda Eurasia.

 

Las antiguas civilizaciones

miraban al cielo para determinar

el paso del tiempo…….

 

El sistema decimal no fue el primero que se utilizó para contar

 

El sistema decimal es a día de hoy la base numérica más ampliamente utilizada.

 

Es un sistema de conteo disponible al momento, dado que el ser humano dispone de diez dedos para contar.

 

Por esta razón, varias civilizaciones se disputan la invención del sistema decimal, entre las que destacan,

los griegos (circa 300 a. C.)

los chinos (100 a. C.)

los indios (circa 100 d. C.)

 

Son menos conocidos los orígenes del sistema duodecimal, aunque parece haber surgido independientemente en diferentes lenguas, como el antiguo nigeriano, el chino y el babilónico, sistema basado principalmente en la creencia en los doce signos del Zodíaco.

 

Sin embargo, todos ellos fueron precedidos por los antiguos sumerios, que idearon su sistema sexagesimal en el III milenio a. C.

 

Los sumerios inventan el sistema sexagesimal. Los sumerios dieron preferencia en un principio al número 60 por ser fácilmente divisible.

 

No solo se obtenían pocos restos al dividir y operar con el número 60 y sus múltiplos, sino que además estos restos no tenían decimales periódicos (como por ejemplo 1/3 = 0.333…), un concepto matemático que los sumerios no podían manejar por aquel entonces.

 

El país de Sumer fue conquistado en el 2400 a. C. por los acadios, y más tarde por los amorritas (también conocidos como babilonios) en el 1800 a.C.

 

Cada poder conquistador sucesivo parecía apreciar de igual manera el sistema sexagesimal por su practicidad, incorporándolo a sus propias matemáticas.

 

De este modo, la idea de dividir el tiempo en unidades de 60 perduró y se extendió, hacia al este por Persia, la India y China, así como por el Oeste hasta Egipto, Cartago y Roma...

 

El sistema encajaba perfectamente con el logro de los astrónomos chinos al descubrir las doce horas astronómicas de las estrellas (un descubrimiento principalmente teórico, ya que la mayor parte de la población se guiaba por el sol).

 

También funcionaba de acuerdo con las estrategias militares imperiales, en particular en lo que respectaba a la división de la vigilancia nocturna en múltiples intervalos de idéntica duración.

 

Los egipcios empleaban tres turnos de centinela por noche, los romanos cuatro.

 

Con las innovaciones griegas e islámicas en geometría, se descubrió que 360 no era solo la duración exacta de una órbita terrestre ideal, sino también un número perfecto para medir y dividir el círculo.

 

De este modo, el sistema sexagesimal empezó a consolidar su lugar en la historia al convertirse en un concepto esencial para las matemáticas y la navegación (al dividirse el globo terrestre en grados de longitud y latitud).

 

Finalmente, con la invención del reloj en el siglo XIV, el círculo de este mecanismo fue dividido en cuadrantes sexagesimales en los que cada minuto se subdividía a su vez en 60 segundos, conservando así la base sexagesimal inventada miles de años atrás por los sumerios












lunes, 1 de mayo de 2023

MENTE EN BLANCO...

 











"Deja la mente en blanco; para meditar no pienses nada"…...lo solía escuchar hace años cuando empecé a hacer mis primeros pinitos en el mundo de la meditación.

 

Descubrí que la mente no es algo que podamos parar.

 

De la misma forma que no podemos desconectar los latidos del corazón o simplemente dejar de respirar, no podemos pedir a la mente que deje de existir, ni aunque sea por unos pocos segundos.

 

Para profundizar en el mito de dejar la mente en blanco, primero tenemos que entender un poco la naturaleza de la mente.

 

Podríamos decir que, "la mente es un continuo inmaterial cuya función es percibir y comprender los cosas"… Y una de sus capacidades de la mente es pensar.

 

Al vivir y experimentar diferentes cosas y situaciones, habitualmente entramos en un "diálogo interno con nosotros mism@s" en el cual sacamos conclusiones sobre los hechos observados, y enlazando un pensamiento tras otro, evolucionamos en nuestras creencias e ideas.

 

Podemos llegar a la conclusión de que la mente tiene la capacidad de crear los pensamientos, que en la mente esta contenido todo el pensamiento, pero la mente no es el pensamiento en sí mismo.

 

Estos pueden parecer conceptos un poco abstractos, pero no es ni más ni menos que una breve introducción a la naturaleza de los que somos. "La persona con la que más tiempo pasarás el resto de tu vida eres tú mism@, así que cuanto antes te conozcas mejor te llevarás contigo mism@." A menudo se confunde "dejar la mente en blanco" con parar los pensamientos.

 

Este es un punto importante: Nosotros no podemos dejar la mente en blanco, pero si podemos aprender a dirigir y focalizar la atención de la mente.

 

Me gustaría compartir un cuento que te ayudará a comprender mejor la naturaleza de la mente y el pensamiento:

"Había una vez un hombre que llevaba muchas horas viajando a pie y estaba realmente cansado y sudoroso bajo el implacable sol.

 

Extenuado y sin poder dar un paso más, se echó a descansar bajo un frondoso árbol. El suelo estaba duro y el hombre pensó en lo agradable que sería disponer de una cama.

 

Resulta que aquél era un árbol celestial de los que conceden los deseos de los pensamientos y los hacen realidad. Así es que tal cual apareció una confortable cama.

 

El hombre se echó sobre ella y estaba disfrutando en el mullido lecho cuando pensó en lo placentero que resultaría que una joven le diera un masaje en sus fatigadas piernas.

 

Al momento apareció una bellísima joven que comenzó a procurarle un delicioso masaje.

 

Bien descansado, sintió hambre y pensó en qué grato sería poder degustar una sabrosa y suculenta comida. En el acto aparecieron ante él los más esplendidos manjares.

 

El hombre comió hasta saciarse y se sentía muy dichoso.

 

De repente le asaltó un pensamiento:

'¡Mira que si ahora un tigre me atacase!'... apareció un tigre y lo devoró."

 

Cuento Indio

 

Y es como a este hombre, que nos ocurre muchas veces en la vida. Debido a que no hemos aprendido a dirigir y enfocar la mente, sufrimos de manera incontrolada de una sucesión infinita de pensamientos buenos o malos que nos condicionan a cada momento.

 

La clave para contrarrestar el flujo de pensamientos continuos y que no aparezca "el tigre que nos come", se encuentra en aprender a poner toda nuestra atención en el momento presente: mantener un foco permanente en la respiración y las sensaciones corporales es uno de los mecanismos más poderosos que tenemos a nuestro alcance, para parar la verborrea mental y empezar a vivir en un espacio de quietud y paz interior que si queréis podéis llamar "mente en blanco".

 

Cuando somos capaces de mantener la mente focalizada sin ejercer un gran esfuerzo de manera natural, la creación de pensamientos decrece y crea un espacio interior de silencio que transforma nuestras vidas para siempre.

 

Una práctica que puedes iniciar en casa, para dominar la mente: Durante 5-10 minutos al día ancla tu pensamiento en la respiración, observa cómo es tu respiración, si es superficial o si es profunda, si se para en la zona torácica o si desciende hasta el abdomen…

 

Se trata sólo de observar.

 

A través de observar la respiración tu mente estará entretenida y focalizada en una sola cosa del momento presente.

 

¿Qué haces si te vienen otros pensamientos?

 

Simplemente regresa a tu práctica de observar la respiración.

 

Esta práctica que te propongo te puede parecer sencilla y, créeme que aparentemente lo es, pero una vez te encuentras dentro de la práctica, verás que a veces no lo es tanto.

 

Día a día irás observando que te cuesta menos. ¡Adelante! Pruébalo, en 5-10 minutos al día podrás entrenar tu mente para estar en el momento presente.

 

Y alcanzar el Mito de la Mente en Blanco...

 

"Practiquen la meditación,

es algo fundamental.

Una vez que se la disfruta,

ya no se la puede abandonar,

y los beneficios son inmediatos".

 

Dalai Lama









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