miércoles, 30 de marzo de 2022

CORAZÓN: INTELIGENCIA PROPIA

 









¿Sabías que el corazón humano es el órgano que genera el campo electromagnético más fuerte que cualquier órgano del cuerpo humano?

 

De hecho, el campo electromagnético del corazón se puede medir hasta unos pocos pies de distancia de su cuerpo. Además, este campo de energía cambia en relación con sus emociones. 

 

Una cosa que usted debe saber sobre el campo electromagnético es que cada órgano y célula de su cuerpo generan un campo de energía. Puesto que el corazón genera el campo electromagnético mas más fuerte, la información almacenada en su campo electromagnético afecta a cada órgano y célula de su cuerpo.

 

¿Podría ser por eso que el corazón es el primer órgano que funciona en un feto? 

 

Además de generar el campo electromagnético más fuerte, el corazón tiene una inteligencia propia, por lo que muchos neurocardiólogos se refieren a el como el corazón-cerebro o del quinto cerebro.

 

Según los neurocardiólogos, el corazón no está hecho de sólo células musculares, sino también de neuronas.

 

Los investigadores del Institute of HeartMath han realizado experimentos que demuestran que la función del corazón no se limita sólo a bombear sangre (Ciencia del Corazón - Explorando el papel del corazón en el Rendimiento Humano - Science of The Heart - Exploring the Role of the Heart in Human Performance).

 

Ellos creen que tiene su propia inteligencia y desempeña un papel importante en la percepción de la realidad.

 

El cerebro y el corazón a veces se dice que trabajan en oposición. 

 

Estamos constantemente tratando de determinar si debemos poner más énfasis en nuestros pensamientos o sentimientos. La gente racional diría que la mente es la clave para mantenernos fuera de problemas, ya que la mente piensa en términos de lo que tiene el mayor recompensa y cuál sea más probablemente el riego más seguro o más calculado.

 

El corazón, por otro lado nos permite sentir lo que es mejor a nivel interno que se conecta a nuestra intuición.

 

Operar con cualquiera de estos únicamente, con sólo la mente o sólo el corazón, a veces nos puede llevar a problemas.

-       La mente puede tener miedo de buscar la felicidad fuera de la zona de confort

-       El corazón a veces insta a decisiones arriesgadas y desconocidas

-       Pero usando ambos en equilibrio puede traerle gran claridad a una persona.

 

Siga su corazón es una frase común que es lanzada aquí y allá, pero no es necesariamente fácil de promulgar. Seguir el corazón significa dejar que los sentimientos profundos nos acerquen de una manera u otra, sin una respuesta lógica o razonamiento obvio. 

 

Este órgano proporciona una sensación de intuición o de orientación, pero hay que tener la satisfacción y la confianza para entender cuando se nos está empujando en una dirección, y luego actuar sobre esto con fe completa en el resultado.

 

Nuestros sentimientos son los que nos ayudan a entender el mundo más allá de la lógica y por lo tanto son las claves para entender los aspectos espirituales de nosotros mismos. 

 

Algunos investigadores y neurocardiólogos están impulsando la idea de que el corazón realmente puede actuar como otro cerebro, ayudando a guiarnos con un formato diferente de inteligencia.

 

Se están realizando muchos estudios fisiológicos en la actualidad con respecto a la interconexión del corazón y el cerebro, y por qué ciertas sensaciones y sentimientos se experimentan a nivel del corazón. En general, el amor y ciertos estados emocionales so sentidos a nivel del corazón, produciendo diferentes reacciones fisiológicas del corazón.

 

Se ha encontrado que los latidos del corazón son afectados por los estados y emociones internas, incluyendo el trastorno en el ritmo cardíaco cuando estamos experimentando estrés o emoción negativa. Por el contrario, cuando nos sentimos positivos, los ritmos cardíacos son más cohesionados y golpean con más regularidad y de manera constante. 

 

El sistema nervioso del corazón contiene aproximadamente 40,000 neuronas sensoriales o neuritas. Una de sus funciones es la de supervisar las hormonas del corazón, neuroquímicos, frecuencia cardíaca, información sobre la presión. La información de cómo se comportan estos productos químicos también es envidad al cerebro.

 

El corazón y el cerebro siempre se están comunicando a través del sistema del nervio vago y el campo electromagnético del cuerpo. Es a través de este proceso de comunicación dinámica que la conciencia del corazón puede cambiar la forma en que el cerebro procesa la información.

 

Este proceso también puede afectar la forma en que fluye la energía en el cuerpo.

 

Estos hallazgos indican que el corazón trabaja con el cerebro y el cuerpo, incluyendo la amígdala, para procesar las emociones e incorporar recuerdos emocionales. 

 

La amígdala es la parte del cerebro que nos ayuda en la toma de decisiones acerca de la información entrante y procesarla en base a nuestras experiencias pasadas. Esto muestra una relación entre las emociones y los sentimientos y la fisiología del cerebro y el cuerpo real. Otras actitudes mentales y el estrés también afectan al cuerpo y a nuestra salud en general, y estos problemas pueden también estar relacionados con el corazón.

 

Investigaciones científicas recientes han determinado que las emociones de ira, ansiedad y otros sentimientos negativos pueden aumentar significativamente el riesgo de enfermedades del corazón. 

 

Por lo tanto, las situaciones de estrés y los niveles altos de ansiedad afectan negativamente al corazón como órgano.

 

La conexión del cerebro y el corazón como su propio centro de procesamiento emocional es un tema en el que muchos investigadores están enfocados. Se ha demostrado que las emociones experimentadas mentalmente también se manifestarán físicamente en el cuerpo y los sentimientos pueden afectar a los ritmos y latidos del corazón.

 

La mejor manera de mantener un corazón sano es comer, no sólo una dieta saludable, sino también incorporar técnicas de meditación para equilibrar la energía del corazón y el cerebro. 

 

El corazón nos ayuda a entender el mundo a través de los sentimientos. Nos permite comprender nuestra realidad en una especie de manera universal, que nos da características universales. 

 

Este generador de campo electromagnético biológico nos permite entendernos a nivel emocional y más allá, y nos da un sentido de conexión con todas las cosas:

 

Esta conexión emocional es lo que crea los vínculos entre los individuos. Por estas razones, el corazón humano sostiene la llave para la unificación de la humanidad.

Cuando aprendemos a pensar con nuestro corazón se vuelve más fácil para nosotros entender a otros y así lograr que la paz mundial sea mucho más fácil.









miércoles, 2 de marzo de 2022

EL CIELO Y EL INFIERNO Y LA NATURALEZA DE LA MENTE

 









En su libro Welcoming Flowers from Across the Threshold of Hope, el maestro budista Thinley Norbu Rinpoche cuenta la siguiente historia:

Érase una vez un maestro zen que fue interpelado por un guerrero samurái, quien le pidió que le enseñara el significado del infierno y del cielo. Cuando el maestro le respondió: "Nunca le enseñaré algo a alguien tan ignorante y violento como tú", el samurái se enfureció, alzó su espada y estuvo apunto de matarlo. Entonces el maestro dijo: "Eso es el infierno". Inmediatamente, el samurái entendió, tiró su espada en reconocimiento e hizo una reverencia al maestro con fe. Entonces el maestro dijo: "Eso es el cielo".

Thinley Norbu comenta que el Buda enseñó que todas las formas de sufrimiento y todas las fuentes del mal pueden cesar, una vez

que son reconocidas como las propias concepciones negativas... si el ego es purificado a través de la práctica y la realización, la mente dualista es reducida y por lo tanto el aferrarse y las pasiones que se generan son reducidas, así también el karma es reducido. Cuando el karma cesa, de tal forma que todos los fenómenos negativos cesan, eso es llamado nirvana. 

Podemos entender entonces la historia de la siguiente manera: el infierno es la consecuencia de la ignorancia que se refleja en actos negativos que producen karma negativo. El infierno (o el sufrimiento que produce la ignorancia) es siempre el resultado de nuestros actos y de la intención de nuestra mente. El cielo es el resultado del karma positivo. Ahora bien, hay un matiz que se debe mencionar, y es que el budismo diferencia entre los cielos o mundos de los dioses, en los que existe puro placer pero que, sin embargo, están sujetos al karma y a la ilusión del samsara, y el nirvana, que está libre de toda condición y es el resultado de la sabiduría, de comprender que todos los fenómenos que experimentamos son consecuencia de nuestra mente. Luego podemos extender esto y extrapolar que el cielo es la gratitud, la fe, el reconocimiento; el infierno: la ignorancia, la violencia, la arrogancia, etcétera.

En el mismo texto, Thinley Norbu, gran maestro del vajrayana, señala:

Según las enseñanzas budistas, la fuente del mal no es el mundo. La fuente del mal es el pensamiento dualista, o el principio egoísta de la mente que se aferra a las cosas, y el mundo es sólo un reflejo de la propia mente... Para la mente de sabiduría del Buda, no existe el mal, pero para las mentes dualistas de los seres sensibles, la idea del mal debe purificarse.  

Esto es ejemplificado en un diálogo que tiene el famoso yogui Milarepa con un espíritu o demonio en una cueva. Al encontrarse en su cueva con el espíritu de una roca Milarepa intentaba exorcizarlo, cuando el espíritu le contestó:

Si el concepto de enemigo no surge como consecuencia de tu propia mente delusoria, entonces, ¿sería yo, un espíritu de la roca, un enemigo? De hecho, este demonio del hábito nace de tu propia mente delusoria. Si no te das cuenta de que tu mente es vacuidad, entonces puede haber muchos demonios a mi lado. Pero si te das cuentas de la naturaleza de tu propia mente, entonces todas las malas circunstancias se convierten en tus amigos. E incluso yo, un espíritu de la roca, seré también tu sirviente.

Entonces se dice que Milarepa recordó las palabras de su maestro Marpa, quien le había mostrado que todos los fenómenos emergen de la propia mente, la cual es vacuidad, igual al dharmakaya, el Cuerpo de la Realidad Absoluta. Y así el espíritu desapareció. Todo infierno, todo mal, no es más que un estado mental que desaparece cuando se comprende la naturaleza de la propia mente.





CUANDO NO SEPAS QUÉ HACER, NO HAGAS NADA

 







Comparto a continuación una historia que, en su sencillez, contiene una gran enseñanza de vida.

El contexto, la trama y los personajes apelan a una inspiración budista, pero es posible que se trate de un relato de autoría anónima (y generosa) inspirado en algunos motivos bien conocidos del budismo.

Veamos.

***

Buda y sus discípulos emprendieron un viaje por diversos territorios y ciudades. Un día en que el sol brillaba con todo su esplendor, vieron a lo lejos un lago y se detuvieron, asediados por la sed. Al llegar, Buda se dirigió a su discípulo más joven e impaciente y le dijo:

–Tengo sed. ¿Puedes traerme un poco de agua de ese lago?

El discípulo fue hasta el lago, pero cuando llegó, un carro de bueyes comenzaba a atravesarlo y el agua, poco a poco, se volvía turbia. Ante esto, el discípulo pensó: «No puedo darle al maestro esta agua fangosa para beber», por lo que regresó y le dijo a Buda:

–El agua está muy fangosa. No creo que podamos beberla.

Pasado un tiempo, Buda volvió a pedir al discípulo que fuera hasta el lago y le trajera un poco de agua para beber. El discípulo así lo hizo. Sin embargo, el lago todavía estaba revuelto y el agua perturbada. Regresó y con un tono concluyente dijo a Buda:

–El agua de ese lago no se puede beber, será mejor que caminemos hasta el pueblo para que sus habitantes nos den de beber.

Buda no le respondió, pero tampoco realizó ningún movimiento. Permaneció allí. Al cabo de un tiempo, le pidió al mismo discípulo que regresara al lago y le trajera agua. Este, como no quería desafiar a su maestro, fue hasta el lago; iba furioso, pues no comprendía por qué tenía que volver, si el agua estaba fangosa y no podía beberse.

Al llegar, observó que el lago había cambiado su apariencia: tenía buen aspecto, lucía calmo y cristalino. Recogió un poco de agua y se la llevó a Buda, quien antes de beberla la miró y le dijo a su discípulo:

–¿Qué has hecho para limpiar el agua?

El discípulo no entendía la pregunta. Él no había hecho nada, era evidente. Entonces, Buda lo miró y le explicó:

–Esperaste y la dejaste ser. De esta manera, el lodo se asentó por sí mismo y ahora tienes agua limpia. ¡Tu mente también es así! Cuando se perturba, sólo tienes que dejarla estar. Dale un poco de tiempo. No seas impaciente. Todo lo contrario: ¡sé paciente! Tu mente encontrará el equilibrio por sí misma. No tienes que hacer ningún esfuerzo para calmarla. Todo pasará si no te aferras.

***

Como decía antes, si bien esta historia no tiene visos de pertenecer a algún tipo de canon budista –sino, más bien, parece ser una suerte de fabulación libre que alguien tuvo a bien imaginar–, no por ello su buena factura y su enseñanza son menos válidas. La progresión de la historia entrega a la perfección el mensaje que se propone, enseñándonos que, en efecto, a veces "no hacer nada" puede ser la mejor manera de responder ante los desafíos de la vida.









TENDENCIAS MENTALES NEGATIVAS

 











A lo largo de 2 milenios y medio, la tradición budista ha desarrollado métodos sumamente sofisticados para entrenar la mente y eliminar las aflicciones. Aunque la gran mayoría de los métodos de meditación están ya en germen en los sutras del Canon Pali, con el tiempo han sido comentados y ampliados para ser mejor entendidos y poder ofrecer respuestas a las particularidades de los individuos.

En el budismo theravada, una de las 18 escuelas originales que se formaron después de la muerte del Buda, el manual de meditación más importante es el Visuddhimagga o Camino de la purificación del Venerable Buddhaghosa. Este texto aborda los tres aspectos del entrenamiento budista: la disciplina moral, la concentración y la sabiduría, con un enfoque en la meditación y el cultivo de la concentración y la paz mental (shamata) y la visión penetrante (vipassana) que conduce a la liberación.

El Visuddhimagga es un texto muy extenso, cuya lectura idealmente debe acompañarse de los comentarios de un maestro o los comentarios tradicionales. Sin embargo, en el abhidharma theravada existen diferentes compendios que en ocasiones hacen más accesible este material. Un buen ejemplo es el Abhidammattha Sangaha. En este manual, en el que se hace un resumen de las enseñanzas básicas del budismo theravada, hay un apartado llamado "Compendio de los objetos de meditación". Allí encontramos un resumen de lo que enseña el Visuddhimagga sobre los temas u objetos con los cuales se practica la meditación budista. Particularmente interesante para el público en general es la parte que relaciona los tipos de meditación con el temperamento dominante. 

La idea central del budismo es eliminar el sufrimiento, para lo cual es necesaria una constante vigilancia mental. Las aflicciones mentales se vuelven muy difíciles de extirpar si se dejan crecer. La manera más efectiva de impedir el crecimiento de los estados mentales -que se vuelven hábitos negativos arraigados- es identificarlos en sus primeros brotes a través de la práctica del mindfulness (sati). En ocasiones no sólo es necesario observar los pensamientos y las acciones, ya que pueden tener un ímpetu difícil de detener; puede ser necesario aplicar ciertas técnicas para calmar la mente y contrarrestar las tendencias negativas.

Este texto nos ofrece una serie de prácticas que podemos hacer según lo que llama "temperamento". El texto identifica seis temperamentos, tres claramente negativos y otros tres que pueden tener una acepción más positiva, aunque no completamente. Los tres primeros, lujuria (o apego), confusión y aversión (o enojo), son una de las clasificaciones de los tres venenos o estados mentales aflictivos raíz. Los restantes son: intelectual, discursivo y con una tendencia hacia la fe. Estos estados son resultado del karma pasado y pueden coexistir; el texto hace referencia a momentos en los que alguno es dominante.

La atención plena (o mindfulness) enfocada en la respiración es apropiada para aquellos con tendencias hacia la confusión y el pensamiento discursivo. Esta es la técnica que más fácilmente genera concentración aunque, por supuesto, ello depende al menos en cierta medida del temperamento de las personas. 

Meditar o recordar la imagen del Buda, del dharma, de la comunidad monástica o contemplar la generosidad, la moralidad y los estados de los dioses, es apropiado para aquellos que tienen fe. Contemplar la paz y la muerte es adecuado para los intelectuales, así como recurrir a la meditación sobre los aspectos impuros de la comida y al análisis de los cuatro elementos.

La meditación sobre los cuatro inconmensurables o "moradas divinas" -bondad, compasión, regocijo y ecuanimidad- está indicada para temperamentos con tendencia hacia la aversión (o el odio). Los 10 tipos de aspectos desagradables del cuerpo humano (asubha) son apropiados para temperamentos propensos al apego (o lujuria). Este es un tipo de meditación que se utiliza en todas las escuelas, pero es particularmente popular en el budismo theravada y tiene la intención de reducir las pasiones, especialmente la atracción sexual, imaginando la pus, la sangre, el excremento, las tripas y otros aspectos poco placenteras del cuerpo humano. 

Los objetos meditativos llamados kasinas, signos de los elementos, son adecuados para todos los meditadores. Los kasinas de colores son apropiados para las personas en quienes predomina la aversión. Asimismo, los estados inmateriales son propicios para todos, pero son los objetos meditativos de estados de absorción elevada, por lo cual no pueden ser utilizados por meditadores ordinarios. 

La mayoría de estos objetos o temas de meditación pueden usarse en la vida cotidiana para contrarrestar ciertos estados mentales negativos. Como si se tratara de medicina para la mente, el budismo provee un remedio específico para los diferentes momentos o tendencias aflictivas.  









CUIDATE.....

 








 

Cuídate de no hacer lo que has decidido de hacer.

Cuídate de no hacer lo que has decidido que no debes hacer.

Cuídate de no cumplir lo prometido.

Cuídate de "dejar de ser" lo que tú realmente eres.

Cuídate de olvidarte que tus acciones y palabras cuentan mucho.

Cuídate de dejar de perseguir tus sueños.

Cuídate de dejar de ser leal contigo mismo.

Cuídate de no cambiar lo que has decidido que debes cambiar.

Cuídate de olvidarte que siempre puedes dar una mano a este Planeta Azul.

Cuídate de olvidarte que eres parte activa del Universo.

Cuídate de olvidarte de siempre continuar con la búsqueda de Tu Verdad.

Cuídate...










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