martes, 12 de junio de 2018

EPIGENÉTICA Y PARA QUÉ SIRVE ?












Cuando se interpreta una canción conocer y leer las notas musicales es tan importante como hacerlo con el ritmo adecuado. En la partitura, las notas musicales se colocan de forma secuencial y diferentes marcas informan sobre el registro, la velocidad o la intensidad con que se deben hacer sonar.

En una partitura además de la secuencia de notas musicales, existen otras marcas que informan de cómo deben hacerse sonar las notas.
El genoma humano funciona de forma similar a una partitura, en la que la secuencia de ADN contiene las instrucciones para producir las proteínas y otros elementos funcionales, y los mecanismos epigenéticos regulan cómo y en qué grado tienen que expresarse.
La secuencia de ADN constituye las instrucciones de nuestro organismo. El epigenoma permite interpretarlas. Imagen: Mehmet Pinarci.

La secuencia de ADN constituye las instrucciones de nuestro organismo. El epigenoma permite interpretarlas. Imagen: Mehmet Pinarci.

Así, si el genoma incluye la secuencia completa del ADN, el epigenoma, se refiere al conjunto de elementos que regulan la expresión de los genes sin alterar la secuencia de ADN.
Los mecanismos epigenéticos son como las marcas que acompañan a las notas en una partitura.

Los mecanismos epigenéticos son como las marcas que acompañan a las notas en una partitura.

¿Qué hace la epigenética?
En esencia, todas las células del cuerpo humano contienen el mismo material genético –o la misma partitura, si seguimos comparando genética y música. Sin embargo, todas ellas no expresan los mismos genes.
Cada tipo celular, dentro de cada tejido, tiene un programa genético diferente, de modo que únicamente se expresan los genes que necesitan. Por ejemplo, además de los genes encargados de las funciones básicas, las neuronas necesitan expresar todos aquellos genes relacionados con emisión y recepción de señales nerviosas. Estos genes, por el contrario, no son necesarios en otros tipos celulares, como las células encargadas de almacenar grasa.
Los diferentes tipos celulares contienen la misma secuencia de ADN. No obstante su epigenoma es diferente.

Los diferentes tipos celulares contienen la misma secuencia de ADN. No obstante su epigenoma es diferente.

Además, cuando las células expresan los genes, necesitan hacerlo en el momento y cantidad adecuada. ¿Cómo? Uno de los métodos por los que lo consiguen es a través de los mecanismos epigenéticos.
Las marcas epigenéticas actúan como una memoria para la célula y son reversibles
Una de las características del epigenoma es que no es estático y puede modificarse. A lo largo de nuestra vida, el epigenoma registra las experiencias de la célula, así como la influencia del ambiente sobre las mismas.
Por lo tanto, el epigenoma  es diferente en los distintos tejidos y tipos celulares del organismo, cambia a lo largo de la vida o momento del desarrollo e incluso en los distintos estados de salud.
¿Qué tipos de mecanismos epigenéticos existen?
A continuación presentamos los principales mecanismos epigenéticos. Todos ellos son reversibles, lo que significa que son susceptibles de poder ser modificados.
  • Metilación del ADN
La metilación del ADN es uno de los mecanismos epigenéticos más estudiados. Consiste en la adición de un grupo bioquímico denominado metilo a una de las unidades o nucleótidos que conforman el ADN, la citosina.
La metilación consiste en la adición de grupos metilo al ADN.
La metilación consiste en la adición de grupos metilo al ADN.

Los grupos metilo situados sobre el ADN actúan como señales de reconocimiento para ciertas enzimas que actúan sobre la expresión génica. Normalmente la metilación se asocia a una represión de la expresión génica.
Los grupos metilo actúan como señales de reconocimiento sobre el ADN.

Los grupos metilo actúan como señales de reconocimiento sobre el ADN.
  • Modificaciones de la cromatina
En el interior del núcleo celular el ADN no se presenta aislado, sino que está organizado con proteínas y otras moléculas, formando la cromatina. La unidad fundamental de la cromatina, es el nucleosoma, formado por ADN enrollado alrededor de ocho unidades de proteínas histonas.

Organización del ADN, nucleosoma, cromatina y cromosomas.
Las histonas pueden ser modificadas bioquímicamente en algunas posiciones concretas (modificaciones epigenéticas reversibles), lo que afecta al grado de compactación del ADN en el nucleosoma, y a cómo de accesibles son los genes a toda la maquinaria enzimática responsable de la expresión génica. Cuanto más compactado está el ADN en un nucleosoma menos accesibles son los genes de esa región. Por el contrario si el ADN está menos compactado, hay más espacio para que las proteínas relacionadas con la expresión génica se unan al ADN.
Las combinaciones de las modificaciones de las histonas definen el estado de la cromatina y la actividad del ADN que lo conforma.
Además, la localización de los nucleosomas también determina la accesibilidad de los factores de transcripción al ADN.
  • ARN de interferencia
Ciertas moléculas pequeñas de ARNs pueden silenciar la expresión de los genes, uniéndose al ADN e interfiriendo con la transcripción o proceso en el que el que se transfiere la información del ADN al ARN o uniéndose a complejos proteicos de silenciamiento génico.
ARN de interferencia como mecanismo epigenético.
ARN de interferencia como mecanismo epigenético.
Los diferentes mecanismos epigenéticos interaccionan entre sí. Por ejemplo, la maquinaria celular encargada de remodelar los nucleosomas es influida por la metilación de ADN y por las modificaciones en las histonas. Igualmente la metilación del ADN supone una señal para reclutar complejos proteicos que incluyen proteínas modificadoras de las histonas.
Cuando los mecanismos epigenéticos no funcionan de forma correcta pueden desarrollarse enfermedades. Un ejemplo es el Sindrome de Rett, producido en la mayoría de los casos por mutaciones en el gen MECP2 que codifica para una proteína de unión a ADN metilado.
Epigenética y ambiente
La epigenética actúa como puente entre los genes y el ambiente. Algunos factores ambientales, como el tabaco, o la nutrición pueden iniciar procesos químicos que lleven a cambios en el epigenoma.
Factores ambientales pueden modificar el estado epigenético e influir en la actividad de los genes.
Factores ambientales pueden modificar el estado epigenético e influir en la actividad de los genes.
Epigenética y envejecimiento
Como mencionábamos antes, el epigenoma es dinámico y va cambiando a lo largo de la vida de una persona. Por ejemplo, al comparar la metilación del genoma en personas recién nacidas, adultos y ancianos se ha observado que a medida que se envejece se van perdiendo grupos metilo, lo que podría estar asociado con la expresión inadecuada de los genes al envejecer.
Conforme envejecemos el epigenoma cambia.

Conforme envejecemos el epigenoma cambia.
Además, aquellos pacientes con enfermedades en las que se produce un envejecimiento prematuro presentan epigenomas propios de edades mucho más avanzadas.
Algunos estudios indican que se pueden usar marcadores epigenéticos, concretamente metilación, para estimar la edad biológica de una persona, frente a su edad cronológica en años. Así, el epigenoma podría dar una medida de cómo de bien se envejece.

Existen diferencias entre los genomas de las distintas personas y en general solo compartimos un 99.9 de la secuencia del ADN. Imagen: Rubén Megías.






viernes, 11 de mayo de 2018

EL ANTÍDOTO DE SÉNECA












"La verdad es que sabemos muy poco sobre la vida. Realmente no sabemos cuáles son las buenas y las malas noticias",
...observó el escritor estadounidense Kurt Vonnegut refiriéndose a que, en cualquier momento, las buenas noticias se pueden convertir en malas y viceversa, ya que cada situación contiene la semilla opuesta. 

Alan Watts se refería a este fenómeno diciendo que,

"Todo el proceso de la naturaleza es un proceso integrado de inmensa complejidad, y es realmente imposible saber si algo de lo que sucede en él es bueno o malo".
Aún así, la mayoría de nosotros no podemos evitar pensar en términos de pérdidas o ganancias, de bueno o malo.

Tenemos un pensamiento dicotómico y, como tal, necesitamos catalogarlo todo en fenómenos opuestos, a poder ser relacionados con nosotros mismos.

Por tanto, pensamos que todos los sucesos pueden ser beneficiosos o perjudiciales.

Por eso, pasamos la mayor parte del tiempo preocupándonos por la posibilidad de que ocurran eventos que consideramos negativos y perjudiciales, pérdidas potenciales impulsadas por lo que percibimos como "malas noticias". 
 




La ansiedad moderna...se sustenta, fundamentalmente, en preocupaciones por cosas que jamás sucederán 


Algunos psicólogos afirman que la ansiedad moderna se sustenta en cinco categorías de preocupaciones, cuatro de las cuales son imaginarias y solo la quinta se refiere a preocupaciones que tienen una base real, pero estas ocupan solamente el 8% del total de nuestras preocupaciones cotidianas.


En otras palabras:
somos auténticos maestros en el arte de preocuparnos por nada.
Y esas preocupaciones alimentan miedos presentes o augurados, manifiestos u ocultos, genuinos o supuestos...

La Internet ha agravado aún más esta situación. El hecho de estar permanentemente conectados, sabiendo lo que sucede en todos los rincones del mundo, genera una ansiedad difícil de soportar.
  • ¿Cómo podemos estar seguros de que no seremos las próximas víctimas de un ataque terrorista?

  • ¿Cómo garantizamos que no será nuestro edificio el próximo en arder?
Estar al tanto de todas las catástrofes y adversidades que suceden en cada rincón del planeta sume a nuestra mente, ya de por sí propensa al catastrofismo, en un estado de auténtico delirio.

Al respecto, el sociólogo Zygmunt Bauman explicó:
"quizá el volumen de incertidumbre no ha crecido, pero el volumen de nuestras preocupaciones sí lo ha hecho".
Esto nos revela una verdad tan evidente como difícil de asumir:
la mayoría de nuestras preocupaciones no tiene una base real, pero eso no impide que sus efectos en nuestro día a día sean devastadores.



El antídoto de Séneca para liberarnos de las preocupaciones inútiles, el gran filósofo estoico, examinó hace siglos nuestra tendencia a centrarnos en los aspectos negativos de las situaciones y preocuparnos excesivamente.


Explicaba:
"los animales salvajes huyen de los peligros que encuentran en su realidad, y una vez que han escapado, no se preocupan más. Sin embargo, a nosotros nos atormenta el pasado y lo que está por venir.

Nuestra 'bendición' nos hace daño ya que la memoria nos devuelve la agonía del miedo, mientras que la capacidad de previsión lo provoca prematuramente".
Se refería a que nuestra mente se encuentra a caballo continuamente entre el pasado y el futuro, entre los errores y desastres que vivimos y los errores y desastres que podrían acaecernos.

De hecho, en su correspondencia con su amigo Lucilius, publicada más tarde como "Cartas de un Estoico" llegó a la conclusión de que:
"Hay más cosas que pueden asustarnos que aplastarnos; sufrimos más a menudo en la imaginación que en la realidad".
Luego, con la vista puesta en el hábito humano, a menudo autodestructivo y agotador de prepararnos para un desastre imaginario, nos aconseja:
"Algunas cosas nos atormentan más de lo que deberían; otras nos atormentan antes de llegar y otras nos atormentan cuando no deberían atormentarnos en absoluto.

Tenemos el hábito de exagerar, imaginar o anticipar la tristeza. 

No seas infeliz antes de que llegue la crisis pues puede ser que los peligros por los que sufres antes de que te amenacen, nunca te alcancen".
Por supuesto, es mucho más fácil decirlo que hacerlo.

Séneca lo sabía, por eso también analizó la diferencia entre las preocupaciones razonables y las irracionales, mostrándonos la inutilidad de malgastar nuestra energía mental y emocional en estas últimas, perfilando además un camino a seguir:
"Es probable que algunos problemas ocurran realmente, pero no es un hecho presente.

¡Cuántas veces sucedió lo inesperado! ¡Cuán a menudo lo esperado no ha sucedido! Y aunque pueda suceder, ¿de qué sirve agotar nuestros recursos para hacerle frente a su sufrimiento de antemano?

Sufrirás cuando suceda, así que mientras tanto, mira hacia adelante para intentar mejorar las cosas.

¿Qué ganarás? Tiempo.

Mientras tanto, ocurrirán muchos sucesos que servirán para posponer o eliminar el problema. Incluso la mala suerte es voluble. Tal vez viene, tal vez no; mientras tanto, no está.

Así que concéntrate en cosas mejores".
Séneca se esmeró especialmente en advertirnos de que el mayor peligro de la preocupación permanente es que nos mantiene siempre tensos, en guardia contra una catástrofe imaginaria, impidiéndonos vivir plenamente el momento presente.

Por eso, su antídoto para aliviar la ansiedad y deshacernos de las preocupaciones es:
"La verdadera felicidad es disfrutar del presente sin dependencia ansiosa del futuro, no divertirnos con esperanzas o miedos, sino descansar tranquilos, como el que no desea nada.

Las mayores bendiciones de la humanidad están dentro de nosotros y se encuentran a nuestro alcance. Un hombre sabio está contento con su suerte, sea cual sea, sin desear lo que no tiene".
Por tanto, la clave está en vivir aquí y ahora, sin desarrollar deseos que nos vuelvan excesivamente expectantes y generen incertidumbre por el futuro.

Si nos preocupamos hoy por convertirnos en personas más resilientes y echar en la mochila de la vida las herramientas psicológicas que podríamos necesitar, el futuro no debería preocuparnos demasiado, sea cual sea...









miércoles, 9 de mayo de 2018

PENSAMIENTOS TOXICOS















A nadie le gustan las malas vibraciones, y aunque muchos de nosotros podemos pensar colocando un escudo anti-mala-vibra nos protegerá de la gente negativa, lugares y cosas, la realidad es que tenemos que mirar hacia dentro para asegurar que vivimos desde un lugar de paz.

Si bien no hay que despreciar y temer la negatividad, ya que podemos aprender mucho de ella, a veces, un estado general de paz es algo que todos anhelamos.


En el caso de este artículo, la felicidad es más acerca de un estado coherente de paz y alegría en la vida versus una emoción fugaz de euforia.

En los mundos del Buda,

"Nos convertimos en aquello que pensamos",
...por lo que si pensamos negativamente, disminuimos considerablemente nuestras posibilidades de vivir una vida feliz.

Pero el problema para muchos es que los pensamientos tóxicos son aprendidos, y el pensamiento tóxico se convierte en habitual, por lo que no son conscientes de, no sólo su efecto negativo sobre nuestro bienestar, sino también de nosotros teniéndolos en primer lugar.

Pero es hora de romper a través de esta fachada de normalidad.


Aquí están algunos pensamientos tóxicos comunes que usted necesita dejar caer a fin de tener una vida más feliz: 

 

Pensar que usted es una víctima

Es más fácil pensar que el mundo está en su contra de lo que es admitir que es usted quien debe hacer el cambio.


Tiene que dejar de culpar a otros por sentirse infeliz y quién es usted o de dónde se encuentra usted en la vida. Nunca llegaremos a ninguna parte si asumimos que las circunstancias externas deben cambiar para poder tener éxito.

Usted y sólo usted, es responsable de su destino.

Creer que otras personas son mejores que usted

Cuando usted asume que usted nunca será tan feliz, exitoso, cumplido, etc., como alguien más porque, ya sea otros tienen más dinero, mejor estilo, mejor aspecto, o una crianza sana y más amorosa, usted sólo está poniendo obstáculos innecesarios en el camino de su mejor yo.


Al apreciar lo que usted tiene, la ilusión de que otros son mejores se disipa rápidamente, y usted será liberado de la envidia y cualquier otra cosa en el camino de que usted sea quien quiere ser y hacer lo que quiere hacer.


Tener altas expectativas

Tengo una amiga que solía deprimirse tanto sobre sí misma debido a que un amante, un amigo o un miembro de la familia no cumplió con sus expectativas.


Ella hacía que las personas se sintieran especiales y queridas, y ella quería que otros fueran así y le organizarán fiestas sorpresa de cumpleaños, le dieran regalos extravagantes, y llamadas telefónicas diarias para ser recíprocos.

Al centrarse en estas expectativas específicas, ella se estaba perdiendo de todas las formas únicas a estas personas en su vida por encima y más allá.

Cuanto menos usted espere, es menos probable que sea decepcionado, y más usted será capaz de ver lo bendecido que realmente es.

La necesidad de tener la razón todo el tiempo

Es energía desperdiciada tratar de convencer a alguien de que usted tiene razón todo el tiempo, ya que nunca podrá ser veraz consigo mismo de que se cometen errores, por lo que nunca será capaz de aprender y crecer a partir de estos errores.


No abrir su mente a diferentes puntos de vista o ser capaz de admitir cuando está realmente equivocado impide el aprendizaje y le impida crear conexiones más profundas con muchos tipos diferentes de personas.


Ser temeroso del futuro

¿Alguna vez ha estado teniendo un increíble día, semana o mes cuando de repente comienza a preguntarse cuando va a terminar esa felicidad?


Usted busca cosas que podrían salir mal, desbordando su fantasía: la persona que le hace sentir tan bien podría engañarlo a usted, usted podría ser despedido del trabajo que le gusta y en el que es exitoso, o cualquier número de otras cosas terribles que podrían suceder.

Estos pensamientos tóxicos le impiden vivir en el momento y disfrutando de la felicidad que está experimentando actualmente.
 

Viviendo en el pasado


Así pues, usted lamenta algunas cosas que ha hecho en el pasado, pero, ¿adivine qué? El pasado no la define.


Tal vez le ha dado forma en el sentido de que ha aprendido de el para convertirse en una mejor persona, pero no determinará su destino.

Si decide que su pasado le evitará el éxito, el amor y una vida de satisfacción, entonces, ese será su futuro, debido a que usted lo ha manifestado.
 

Preocuparse por lo que otros piensan de usted


Es una preocupación común entre las masas: expresar su individualidad, intentar nuevas cosas, cometer errores en esas cosas nuevas, tomar decisiones audaces, y así sucesivamente, le pondrán en el asiento caliente, y si falla o hace el ridículo, todos se reirán, o tal vez lo rechazarán.

Cuando permitimos que la preocupación que otros nos juzguen por nuestras acciones para superarnos, nos quitamos nuestra capacidad de prosperar.


Todos hemos tenido que aprender a caminar, y hemos tenido que tomar un buen número de derrames embarazosos antes de llegar abajo.

Pero ¿nos importó? No, porque éramos bebés, y que resultó ser que esa poderosa ignorancia probó ser una dicha, ya que realmente seguimos adelante con lo que se sentíamos natural, correcto, e instintivo. 

La vida es demasiado corta para preocuparse acerca de cómo otros reaccionan a una decisión o acción que uno haga que cree que va a contribuir a su felicidad, así es que usted hágalo e ignore a los que odian.





LAS FRECUENCIAS SOLFEGGIO















Las frecuencias Solfeggio son frecuencias de sonido utilizadas para fines de curación. La historia de estos sonidos curativos es fascinante. Resulta que dichos sonidos eran cantados con precisión en el contexto de antiguos cantos gregorianos, pero la frecuencia exacta, la técnica y el conocimiento de sus propiedades curativas se perdieron de alguna manera más tarde en la historia de la humanidad.

Fue el Dr. Joseph Puleo, quien redescubrió los sonidos Solfeggio en los años 70 al encontrar las frecuencias (que se miden en hercios) de estos sonidos curativos únicos. Lo interesante es que Puleo encontró que estas frecuencias aparecen codificadas en la Biblia, en el libro de Números, capítulo 7, versículos 12-89. Puleo usó el método pitagórico de reducción numérica para desentrañar los misteriosos seis patrones matemáticos codificados allí: 396, 417, 528, 639, 741 y 852.

Una notoria validación científica de que estos patrones pueden utilizarse como frecuencias vibratorias de curación, es el hecho de que la frecuencia de 528 Hz es precisamente la utilizada por genetistas hoy en día para reparar daños en el ADN humano.

En la teoría de la música, "Solfeggio" (solfeo)es la vocalización de los tonos en una escala de música (también llamado "solfa", o sílabas).

La escala original Solfeggio estaba compuesta por seis tonos. Los nombres de estos seis sonidos originales (Ut, Re Mi, Fa, Sol, La) llegaron como abreviaturas de la primera estrofa (en latín) del famoso himno Medieval "Ut queant laxis", escrito por Pablo el diácono en el siglo VIII d.c. para la fiesta del nacimiento de San Juan Bautista:

"Ut queant laxis Resonare fibris
Mira gestorum Famuli tuorum
Solve polluti Labii reatum
Sancte Iohannes"

Hay muchas traducciones e interpretaciones de este texto en latín, pero en definitiva, es una imploración a San Juan para "limpiar nuestros labios contaminados del pecado", a fin de que podamos "cantar con cuerdas vocales sueltas las maravillas" de sus actos.

Para fines de curación, lo importante es precisamente las frecuencias exactas asociadas con la escala Solfeggio, como sigue:

Ut: 396 Hz
Re: 417 Hz
Mi: 528 Hz
Fa: 639 Hz
Sol: 741 Hz
La: 852 Hz

Estas frecuencias son bastante diferentes a las de la escala musical moderna (también conocida como escala diatónica) de do-re-mi-fa-sol-la-si (o "ti"), lo que en inglés se traduce como C-D-E-F-G-A-B. Por ejemplo, el "do" o "C" de la escala diatónica moderna vibra a una frecuencia de aproximadamente 256 (DO central en el piano) o 512 Hz (una octava por encima de la media-C), mientras el "do" de la escala Solfeggio vibra a una frecuencia de 528 Hz.

La primera frecuencia, UT (396 Hz), se utiliza para liberarse del campo negativo, lo que significa deshacerse del miedo y la culpabilidad.

La segunda frecuencia, RE (417 Hz), se utiliza para permitir y crear un cambio positivo.

La tercera frecuencia, MI (528 Hz), es considerada la frecuencia de transformación y milagros, así como de reparación del ADN.

La cuarta frecuencia, FA (639 Hz), es la frecuencia del amor y la unidad.

La quinta frecuencia, SOL (741 Hz), es la frecuencia de la intuición y la iluminación.

La sexta frecuencia, LA (852 Hz), se utiliza para la visión y la conciencia espirituales.

Además de la anterior descripción de las propiedades curativas que se atribuyen normalmente a los sonidos Solfeggio por muchos sanadores espirituales, músicos sanadores, científicos e investigadores, personalmente he encontrado que estas frecuencias también resuenan con los 6 primeros chakras, de abajo hacia arriba. Si tu tienes ya conocimientos prácticos sobre los chakras y escuchas estas frecuencias curativas, sentirás las vibraciones de la primera frecuencia en el primer chakra, las vibraciones de la segunda frecuencia en el segundo chakra y así sucesivamente, hasta llegar a tu sexto chakra. Así la quinta frecuencia, por ejemplo, trabaja también con tu chakra de la garganta y con los problemas asociados con ella.

Considerando lo anterior, resulta claro para mí que la gente puede usar las frecuencias Solfeggio para equilibrar y "afinar" sus chakras en una forma agradable, rápida y bastante simple, solo con escuchar las frecuencias de sonido.

Se puede apreciar el sonido puro de estas frecuencias cuando se visita a un sanador de sonido capacitado que aplica estas frecuencias de sonido únicas a los diapasones especiales que se utilizan en diversas partes específicas del cuerpo de sus pacientes.

 Algunos músicos sanadores también incorporan estas frecuencias en sus creaciones de música curativa, junto con otros efectos, sonidos y melodías.





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