LA SEXTA EXTINCIÓN
Ciencia, filosofía y conciencia ante el destino de la especie humana
Dirigida a la comunidad universal
Dr. Harvey Rivadeneira Galiano
Doctor en Medicina
Investigador filosófico-científico de Occidente y Oriente
Monje budista zen · Humanista
Agosto de 2026
Apertura
Estimadas autoridades académicas, distinguidos profesores, y sobre todo, apreciados estudiantes: agradezco profundamente la oportunidad de compartir con ustedes esta reflexión, que nace del encuentro entre dos caminos que he recorrido a lo largo de mi vida: el de la medicina y la ciencia, y el de la contemplación. Vengo a hablarles de un tema que no admite indiferencia: el estado de la vida en nuestro planeta, y el papel que a cada uno de nosotros nos corresponde jugar en su destino.
No vengo a sembrar temor, sino a ofrecerles evidencia, criterio y, espero, una chispa de responsabilidad consciente. Como decían los antiguos maestros zen, el primer paso hacia cualquier transformación verdadera es ver las cosas tal como son, sin adornos ni distorsiones. Eso es, precisamente, lo que hoy les propongo hacer juntos.
Introducción
La biología evolutiva enseña una lección elemental: toda especie sometida a presiones ambientales severas enfrenta, en esencia, dos desenlaces posibles. O se adapta —mediante cambios fisiológicos, conductuales o culturales— a las nuevas condiciones, o no lo hace a tiempo y desaparece. Esta lógica, válida para cualquier organismo, adquiere una dimensión inédita cuando la especie en cuestión es la única capaz de ser, ella misma, la causa principal de la presión que la amenaza. Ese es, hoy, el lugar en el que se encuentra la humanidad.
A diferencia de las cinco grandes extinciones masivas del pasado geológico —causadas por vulcanismo, impactos de asteroides o cambios climáticos de origen natural—, la crisis actual de biodiversidad tiene un origen mayoritariamente antropogénico. Así lo documentan, de manera convergente, los organismos científicos internacionales dedicados a evaluar el estado de la naturaleza. Esta conferencia recorre esa evidencia, la sitúa en un marco filosófico de responsabilidad, y cierra con una reflexión personal sobre lo que significa, para quien las escucha, habitar este momento de la historia.
I. Fundamento filosófico: pensar la responsabilidad frente a la naturaleza
> Del antropocentrismo al reconocimiento de los límites
Buena parte de la filosofía occidental moderna heredó una visión antropocéntrica de la naturaleza, según la cual el mundo no humano tiene valor sobre todo en la medida en que sirve a fines humanos. La crisis ecológica del siglo XX obligó a revisar ese supuesto: si el planeta tiene límites físicos, también los tiene la idea de un progreso ilimitado basado en la explotación de sus recursos.
Ø La ética de la tierra de Aldo Leopold
El ecólogo y filósofo estadounidense Aldo Leopold propuso ampliar el círculo moral más allá de los seres humanos para incluir al suelo, el agua, las plantas y los animales como parte de una misma comunidad biótica. Su 'ética de la tierra' sostiene que una acción es correcta cuando tiende a preservar la integridad, estabilidad y belleza de esa comunidad, y errónea cuando tiende a lo contrario.
Ø El principio de responsabilidad de Hans Jonas
El filósofo Hans Jonas argumentó que el poder tecnológico moderno de la humanidad —capaz de alterar irreversiblemente el planeta— exige una ética nueva, centrada en la responsabilidad hacia las generaciones futuras y hacia formas de vida que no pueden defenderse por sí mismas. Propuso actuar de modo que los efectos de nuestra acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica en la Tierra.
Ø Ecología profunda y visión sistémica de Oriente y Occidente
El filósofo noruego Arne Naess distinguió entre una 'ecología superficial', preocupada solo por combatir la contaminación en la medida en que afecta la salud humana, y una 'ecología profunda', que reconoce un valor intrínseco a la vida no humana. Esta intuición dialoga de forma natural con la tradición contemplativa oriental —particularmente con el budismo zen—, para la cual la interdependencia de todos los fenómenos, conocida como pratītyasamutpāda u origen dependiente, no es una metáfora poética, sino una descripción precisa de cómo la existencia funciona: nada surge ni subsiste de forma aislada.
Ø Una advertencia filosófica: distinguir la crítica legítima del pensamiento conspirativo
Es común encontrar, junto a análisis serios sobre la crisis ecológica, discursos que atribuyen el deterioro ambiental a conspiraciones deliberadas —élites secretas, armas climáticas, venenos atmosféricos intencionales— sin evidencia verificable que las sustente. Un pensamiento crítico riguroso exige someter cualquier afirmación, incluidas las que resultan cómodas para nuestra indignación moral, a la pregunta de qué evidencia la respalda. La crisis de biodiversidad no necesita relatos conspirativos para ser grave: la evidencia disponible, generada por miles de investigadores de forma independiente en todo el mundo, ya es suficientemente seria por sí misma.
Fundamento científico: el estado de la evidencia
Ø La Evaluación Global del IPBES (2019)
La Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) publicó en 2019 la evaluación más completa realizada hasta entonces sobre el estado de la naturaleza, elaborada por 145 autores de 50 países a partir de unas 15.000 fuentes científicas y gubernamentales. Sus principales hallazgos incluyen:
- Alrededor de un millón de especies animales y vegetales están en riesgo de extinción, muchas de ellas en las próximas décadas.
- El 75% de la superficie terrestre ha sido alterada de forma significativa por actividades humanas, y más del 85% de los humedales se ha perdido.
- La abundancia promedio de especies nativas en la mayoría de los hábitats terrestres ha caído al menos un 20%, sobre todo desde 1900.
El informe identifica cinco causas directas principales: cambios en el uso del suelo y el mar, explotación directa de organismos, cambio climático, contaminación y especies exóticas invasoras.
El Índice Planeta Vivo 2024 (WWF / Zoological Society of London).- El Informe Planeta Vivo 2024 actualizó el seguimiento de casi 35.000 poblaciones correspondientes a 5.495 especies entre 1970 y 2020. Su hallazgo central: el tamaño promedio de las poblaciones de fauna silvestre monitoreadas cayó un 73% en cincuenta años, con las caídas más severas en los ecosistemas de agua dulce (85%) y en América Latina y el Caribe (95%). Cabe señalar, con honestidad científica, que esta cifra ha sido objeto de debate metodológico y debe leerse como un indicador de alerta temprana, no como una medición exacta de extinción de especies.
Ø ¿Una sexta extinción masiva? La evidencia de las tasas de extinción
El estudio de referencia, publicado por Gerardo Ceballos y colegas en 2015, comparó las tasas modernas de extinción de vertebrados con la tasa de fondo natural. Usando supuestos deliberadamente conservadores, encontraron que la tasa moderna de pérdida de especies de vertebrados es hasta 100 veces superior a la tasa de fondo; análisis posteriores, basados en el registro fósil, sitúan la cifra entre 1.000 y 10.000 veces el ritmo natural.
Nota metodológica: existen estudios recientes que matizan la velocidad de esta aceleración en ciertos grupos taxonómicos, lo cual es normal en un campo científico activo. El consenso amplio de la comunidad científica sostiene que las tasas actuales superan ampliamente el fondo natural.
La decisión que nos corresponde: Queridos estudiantes: la evidencia que hemos recorrido esta tarde no es motivo de parálisis, sino de acción consciente. Las causas de esta crisis —pérdida de hábitat, sobreexplotación, cambio climático, contaminación, especies invasoras— son conocidas, medibles y, en gran medida, reversibles si actuamos con la urgencia y la humildad que la situación exige. La pregunta de si la humanidad evoluciona o perece no se resuelve en el terreno de la biología —que opera en escalas de tiempo mucho más largas que las que nos quedan para actuar—, sino en el terreno de nuestras decisiones culturales, tecnológicas e institucionales, tomadas aquí y ahora, por generaciones como la de ustedes.
Epílogo personal
Permítanme cerrar esta conferencia no como médico ni como investigador, sino simplemente como Harvey.
Durante los años en que ejercí la medicina, aprendí que el cuerpo humano no es una máquina aislada, sino un ecosistema en sí mismo: un tejido de relaciones donde nada enferma ni sana en soledad. Más tarde, cuando la vida me condujo hacia el estudio de la filosofía —tanto la de Atenas como la de los monasterios de Oriente— y finalmente hacia la práctica del zen, comprendí que esa misma verdad se extiende, sin fisuras, al planeta entero. No hay frontera real entre la salud de una persona, la salud de una sociedad y la salud de la Tierra que las sostiene a ambas.
En la quietud de la meditación he aprendido algo que ninguna estadística puede enseñar por sí sola: que la atención genuina —esa capacidad de mirar sin apartar la vista, sin adornar ni negar lo que se observa— es, en sí misma, un acto ético. Mirar de frente los datos que hoy les he presentado, por incómodos que resulten, es ya una forma de compasión hacia la vida que nos rodea.
No les pido que se conviertan en activistas ni en monjes. Les pido, simplemente, lo que el budismo zen llama shoshin, la mente de principiante: la disposición a observar el mundo sin la anestesia de la costumbre, y a preguntarse, con honestidad, qué le corresponde a cada uno hacer desde el lugar que ocupa —sea la ciencia, el arte, la política, la empresa o el silencio contemplativo—.
Yo he dedicado mi vida a caminar entre dos tradiciones que muchos consideran opuestas —la ciencia occidental y la sabiduría contemplativa oriental— y he encontrado que, lejos de contradecirse, se necesitan mutuamente: una sin la otra queda incompleta. Que ese sea, quizás, el mensaje final que les dejo esta tarde: la crisis que enfrentamos no se resolverá solo con más datos, ni solo con más silencio interior, sino con la unión serena y decidida de ambos.
Gracias por su atención, y gracias por permitirme compartir, además de evidencia, un poco de mi propio camino.
Dr. Harvey Rivadeneira Galiano
Doctor en Medicina · Monje budista zen · Humanista
Bibliografía
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Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services (IPBES). (2019). Summary for policymakers of the global assessment report on biodiversity and ecosystem services. IPBES Secretariat. https://www.ipbes.net/global-assessment
Jonas, H. (1979). Das Prinzip Verantwortung: Versuch einer Ethik für die technologische Zivilisation. Insel Verlag.
Leopold, A. (1949). A Sand County Almanac, and Sketches Here and There. Oxford University Press.
Naess, A. (1973). The shallow and the deep, long-range ecology movement. Inquiry, 16(1), 95–100. https://doi.org/10.1080/00201747308601682
De Vos, J. M., Joppa, L. N., Gittleman, J. L., Stephens, P. R., & Pimm, S. L. (2015). Estimating the normal background rate of species extinction. Conservation Biology, 29(2), 452–462. https://doi.org/10.1111/cobi.12380
World Wildlife Fund (WWF) & Zoological Society of London (ZSL). (2024). Living Planet Report 2024: A System in Peril. WWF International. https://www.worldwildlife.org/publications/2024-living-planet-report
Our World in Data. (2024). The 2024 Living Planet Index reports a 73% average decline in wildlife populations — what's changed since the last report? https://ourworldindata.org/2024-living-planet-index

















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